• MEDICIÓN DE RESERVA

    Su Aporte en los Estudios Lenguaje- Cognición

     

    Se propone una línea de investigación sobre el vínculo entre Lenguaje y Cognición, observando la relación existente entre un indicador cognitivo (nivel de ganancia del sistema cognitivo) con indicadores del procesamiento del Lenguaje. Este ámbito la autora lo denomina Lingüística NeuroCognitiva.

     

     

                MEDICIÓN DE RESERVA Y SU APORTE EN LOS ESTUDIOS DE LA  RELACIÓN LENGUAJE - COGNICIÓN  

     

                                                  

    Reserva: reserva cognitiva (RC) y su fenómeno concomitante, reserva cerebral (RCb), deben entenderse como unidades terminológicas, es decir, como unidades léxicas que remiten a un concepto especializado, que adquieren un significado específico en el ámbito al que se asocian y son necesarias en la estructura conceptual de dicho ámbito epistémico (Fernández-Silva et al., 2012). En este caso, estas unidades comienzan a ser usadas en neurología a partir de los hallazgos de Katzman y su equipo (1988), quienes señalaron que el aumento del volumen cerebral (de un porcentaje de cerebros analizados post mortem), había actuado como reserva, evitando la manifestación clínica del deterioro cognitivo asociado a la Enfermedad de Alzheimer (EA) en dichos sujetos, donde reserva adquiere connotación de factor protector.

    Ahora bien, reserva alude a un conocido fenómeno adaptativo y permanente del sistema nervioso, la neuroplasticidad, que describe, a nivel cerebral, la capacidad de este órgano para adaptarse estructural y funcionalmente en respuesta a estímulos externos e internos (Aguilar, 2003). Sin embargo, es el énfasis puesto en la ganancia estructural como factor de resistencia al deterioro cognitivo el que abrió un nuevo y fructífero campo de estudios neurológicos y neuropsicológicos. Así, dentro del ámbito de los estudios de reserva existe un conjunto de autores que denominaremos operativistas, quienes se interesan  por obtener un tipo de medición que, a través de escalas o cuestionarios, provea de un medio complementario o inicial, más expedito que las sofisticadas técnicas de neuroimagen (fRM, RM o TEP), para lograr indicadores de los niveles de reserva cognitiva de una persona, los cuales, a nivel clínico, pueden ser útiles para la pesquisa precoz de riesgo de deterioro cognitivo.

    Desde que se propone y describe la hipótesis de reserva cognitiva (Stern, 2002) hasta la fecha, han surgido y se han puesto a prueba algunos instrumentos. Éstos han sido construidos considerando los factores que un contundente caudal de estudios ha establecido como promotores de reserva. 

    Rimassa (2014), tras obtener el índice de reserva cognitiva (CRI) en una muestra de 96 adultos, los relacionó con el índice de complejidad sintáctica de los textos producidos por dichos participantes. No se hallaron publicaciones que aborden esta temática, por lo tanto, los hallazgos pueden ser útiles para abrir una línea investigativa.

    La propuesta de este estudio es que las ganancias del sistema cognitivo global enriquecerían la función lingüística, correspondiendo aquí a la complejidad sintáctica de los textos escritos por los sujetos adultos. La línea de razonamiento es que el sistema cognitivo se nutriría constantemente, en forma proporcional a la frecuencia de ejecución de actividades que se señalan como sustento de reserva. Es decir, una mayor reserva robustece al sistema cognitivo general y, por ende, al lingüístico en particular Por lo tanto, ante un sistema cognitivo con mayores ganancias, existiría mayor probabilidad de asistencia hacia una de sus funciones. Específicamente, esto significaría un incremento en los índices de complejidad sintáctica, considerando que la literatura describe diferencias interindividuales, en función de los niveles de reserva. De este modo, una mayor reserva posibilitaría mejor desempeño, cuando el individuo se enfrenta a tareas de alta demanda. En este caso, la elicitación de un texto argumentativo, considerada la modalidad que detenta mayor complejidad sintáctica. 

     

    Entre los aportes del estudio de Rimassa (2014) se hallan los siguientes:

     

    a) Se propone un área de investigación que estudia la relación entre Lenguaje y Cognición, a través del vínculo entre las ganancias del sistema  cognitivo (RC)   con  el procesamiento del lenguaje, ámbito que la autora denomina Lingüística NeuroCognitiva.

    b)  El estudio llevado a cabo incorporó un grupo de adultos de la tercera edad que, en el ámbito de la lingüística en Chile, es un campo abierto por investigadores de la Universidad de Concepción (Véliz, 2004; Wittig, 2004; Riffo & Benoit, 2007; Véliz, Riffo & Vásquez, 2009; Véliz, Riffo & Arancibia, 2010; Badani, 2011; Badani, Osses & Riffo, 2011) y sobre el cual existe aún escasa información a nivel nacional.

    c) Respecto al punto anterior, cabe señalar que Mónica Veliz y su equipo han trabajado, en tercera edad, predominantemente el procesamiento comprensivo del discurso escrito. En cambio, Rimassa (2014) aborda la producción escrita de textos sintácticamente complejos de adultos jóvenes, medios y mayores. Por lo tanto, los datos obtenidos por la autora pueden ser útiles ampliando y/o complementando la visión del desempeño lingüístico en dicho rango etario.  

    d) Se logró un perfil de la capacidad para producir textos escritos  sintácticamente complejos en una muestra de sujetos adultos entre 18–80  años de edad. Asimismo, se cuenta con información sobre los índices de reserva cognitiva o niveles de ganancia cognitiva de población adulta chilena entre 18-85 años de edad.

     

    Entre las conclusiones del estudio se pueden señalar las siguientes:

    a) Los índices se complejidad sintáctica se correlacionan con los índices de reserva cognitiva de los sujetos adultos que producen los textos.  

    Las diferencias existentes entre los índices de complejidad de los textos producidos por los sujetos adultos, no serían explicables por la edad de los participantes, porque, en este estudio, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas al comparar los rangos etarios.

    b) La complejidad sintáctica de los textos aumenta cuando la reserva cognitiva de los sujetos que los producen es mayor.

    c) Los adultos del estudio  con mayor RC incorporan mayor cantidad de estructuras lingüísticas en la producción de los textos escritos.

    d) El promedio de cláusulas y el total de modificadores nominales (Prom CL y TMN, respectivamente), que son referidos en la literatura como significativamente relacionados con la CS, se correlacionan con la RC.

    e) Los textos escritos, producido por los sujetos adultos del estudio, presentan índices primarios comparables al de otros estudios con adultos jóvenes y escritores contemporáneos o escritores de profesión.

    f) El deterioro del lenguaje asociado a la edad no sería generalizable para toda la población.

    g) La reserva cognitiva sería un factor diferenciador en la producción de textos escritos en la edad adulta.

    h) La reserva cognitiva es una variable que incide en el procesamiento del lenguaje (función lingüística).

     

    Finalmente, la impronta que subyace a la propuesta que aquí se esboza es el intento de comprender de manera más acabada el fenómeno de la variabilidad interindividual, apuntando a entender el envejecimiento como un largo y complejo proceso de cambios que comprende múltiples factores que lo influencian y lo determinan. En este sentido, la Lingüística NeuroCognitiva plantea estudios cuyo norte es contribuir a transformar la concepción de cómo se desarrolla la vida humana, entendiendo que el proceso de envejecimiento se incia en el nacimiento y que existe una variable que incide en la función cognitiva, la cual, hasta ahora, no ha sido de uso generalizado: la reserva cognitiva.

     

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