• TESIS DOCTORAL

    1° PARTE

     

    Rimassa, C. (2014). La capacidad de producir textos escritos sintácticamente complejos y su relación con la reserva cognitiva de los sujetos adultos que los producen. Tesis Doctoral, Pontificia Universidad Católica de valparaíso, Valparaíso, Chile. pp.10-21   

     

     

    PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO
    PROGRAMA DE DOCTORADO EN LINGÜÍSTICA
    INSTITUTO DE LITERATURA Y CIENCIAS DEL LENGUAJE
    FACULTAD DE FILOSOFÍA Y EDUCACIÓN   

     

    LA CAPACIDAD DE PRODUCIR TEXTOSESCRITOS SINTÁCTICAMENTE COMPLEJOS Y SU RELACIÓN CON LA RESERVA COGNITIVA DE LOS SUJETOS ADULTOS QUE LOS PRODUCEN  

    CARLA GIOVANNA RIMASSA VÁSQUEZ
    Becaria Proyecto MECESUP2 PUCV/0606

    Profesora Guía: Dra. Nina Crespo Allende 

      Tesis para Optar al Grado de Doctora en Lingüística

               Valparaíso, Chile 2014              

     

     

    La investigación que se presenta, tuvo apoyo del proyecto de investigación FONDECYT 1100600, y fue financiada, íntegramente, por el programa MECE Educación Superior (2), a través de la beca MECESUP PUCV/0606, otorgada por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. 

     

    Registro de Propiedad Intelectual Nº255106              

                                         

     

                                              PARTE I

                            Capítulo I: Fundamentos Teóricos                      

    Capítulo II: Marco Teórico   

           

    CAPÍTULO I

    ANTECEDENTES, PROBLEMÁTICA Y JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO 

    1. INTRODUCCIÓN GENERAL

    El ámbito de estudio de la presente investigación es el lenguaje en el envejecimiento. Tradicionalmente, el envejecimiento se asocia con adultos mayores o con la tercera edad. En esta línea, el incremento porcentual en la tasa de envejecimiento de la población, junto a los años de sobrevida actual de las personas, ha sido foco de un ingente conjunto de acciones, programas, estudios e, incluso, un replanteamiento sobre la visión tradicional del desarrollo humano que, focalizada en lo biológico, observa el envejecimiento como una etapa de la vida caracterizada por deterioros y pérdidas (pérdida de memoria, lentitud de respuestas, deterioro cognitivo, pérdida de facultades sensoriales, etc.). En este sentido, un enfoque que se opone a la visión anterior es la del Ciclo Vital o Lifespan (Baltes, 1968, 1987, 1991, 1997; Neugarten, 1969; Baltes & Schaie, 1976; Baltes, Reese & Nesselroade, 1977; Thomae, 1979; Baltes & Goulet, 1980;  Baltes, Reese & Lipsitt, 1980; Baltes & Baltes, 1990; Nesselroade, 1991; Linderberger, 2001). Esta visión plantea que el envejecimiento es un proceso complejo, que se da desde el nacimiento hasta la muerte, que está asociado a factores históricos, sociales, culturales, además de los biológicos y que su abordaje no puede quedarse en lo evolutivo, en el crecimiento o en las ganancias del individuo, sino que se debe asumir como un proceso multidireccional, donde existen ganancias y pérdidas a lo largo de la vida. En otras palabras, envejecer involucra diversos cambios en el individuo y no afecta a todos por igual (Lindenberger & Baltes, 1994; Baltes & Staudinger, 1996; Baltes & Lindenberger, 1997; Baltes & Dickson, 2001; Lindenberger, 2001; Staudinger & Lindenberger, 2003; Güntürkün, 2006; Li, 2006).

    Por otra parte, desde una perspectiva neurológica, los estudios realizados aportan datos que relevan la variabilidad interindividual dentro del grupo de adultos mayores, en lo cual subyace el fenómeno de plasticidad cerebral, que es un mecanismo propio de las células cerebrales, las cuales pueden crecer, regenerarse y desarrollarse en respuesta a estímulos del medio y a actividades ejecutadas, lo cual incide en la estructura y función de dicho órgano, incluso en la vejez (Baltes, 1987; Vecilla, 2009; Park & Reuter-Lorenz, 2009; Bosch, 2010; Emmert, 2010; Blakemore, 2012; Jurado & Roselli, 2012). En este sentido, Bosch (2010) señala que los aprendizajes ganados en la tercera edad son estables y transferibles a otras habilidades cognitivas. Algunos autores optan por referir a la señalada plasticidad cerebral usando otros términos, como plasticidad de aprendizaje (Baltes, 1987), plasticidad (Vecilla, 2009) o  reserva cognitiva (Emmert, 2010).

    La investigación que se presenta, asume al envejecimiento en los términos de la visión del ciclo vital. Además, se fundamenta en una visión del lenguaje que el estudio ha denominado cognitivo-interdependentista, porque considera al lenguaje como un fenómeno interrelacionado y dependiente del sistema cognitivo global, donde la cognición se asume como un proceso corpóreo. Estos planteamientos provienen del marco referencial de la lingüística cognitiva (Lakoff, 1987; Langacker, 1987; Hilferty, 1993;Cuenca & Hilferty, 1999; Croft & Cruse, 2008; Evans & Green, 2006; Geeraerts, 2006; Ibarretxe & Valenzuela, 2012; Ibarretxe, Valenzuela & Hilferty, 2012).

    El interés del presente estudio consistió en explorar la relación entre dos instancias cognitivas: la capacidad de producir textos escritos sintácticamente complejos y la reserva cognitiva en sujetos adultos jóvenes, medios y mayores. Ahora bien, reconociendo que existirían diferencias entre los textos escritos por los adultos, se propone que aquellas podrían asociarse no a la edad, sino que a otra variable: la reserva cognitiva de los sujetos adultos que producen los textos. De esta forma, podrían hallarse textos escritos producidos por adultos mayores que presenten igual complejidad que los producidos por adultos de rangos etarios menores. Ello sucedería, como se señaló anteriormente, porque la función lingüística, al ser parte del sistema cognitivo global, se vería favorecida, proporcionalmente, con las ganancias estructurales y funcionales cerebrales.

    Respecto de la visión sobre la cognición, este trabajo se decanta por aquella que la postula como un proceso de interacción activa con el ambiente y posibilita al individuo la adaptación al medio (De la Barrera, Donolo & Rinaudo, 2010). En este sentido, se habla de cognición corpórea, que la define como un proceso complejo resultante de la interacción entre cuerpo y entorno y que, a nivel neurológico, no corresponde a la suma de procesos locales, sino que un fenómeno emergente global (Varela, 2001). Las que son denominadas funciones cognitivas corresponden, entre otras,  a la memoria operativa, la atención, el reconocimiento de caras y objetos, las asociaciones sensoriales, operaciones lógico-matemáticas, la planificación y organización de movimientos, la toma de decisiones, el cálculo y el lenguaje (Jódar, 2004; Valdizán, 2008; Tirapu-Ustárroz, Luna-Lario, Iglesias-Fernández & Hernádez-Goñi, 2011).

    La cognición corpórea se asocia con la neuroplasticidad que, someramente explicada anteriormente, alude a la capacidad del cerebro para modificarse estructural y funcionalmente debido a cambios en su función neuronal y de sus interconexiones en respuesta a estímulos internos o externos, entre las que se hallan las experiencias de aprendizaje del individuo (Redolat & Carrasco, 1998; Deus, 2006; Iragorri, Rosas, Hernández & Orozco-Cabal, 2009). En tanto, la reserva cognitiva, es el correlato funcional de la plasticidad cerebral y, aunque algunos autores utilizan dichos términos en forma intercambiable, en este estudio se ha preferido abordar cada uno en forma separada y en apartados diferentes.

    La reserva cognitiva se ha estudiado, principalmente, asociada a rendimientos en test neuropsicológicos, utilizando medidas con técnicas de neuroimagen (fRM, TAC, PET), con las cuales se observa la actividad neuronal y cerebral de distintos sujetos. Con ello, se intenta reconocer los factores que promueven la capacidad de activación y optimización de redes neuronales ante tareas de demanda creciente (Rami & Bartrez-Faz, 2011). Por ello, una forma de definir reserva cognitiva es: el estado de almacenamiento acumulativo o ganancia del sistema cognitivo de un individuo, producto de la ejecución sistemática y frecuente de ciertas actividades (Vecilla, 2009), Estas actividades generan adecuaciones en la actividad cerebral que redundan en una optimización de las interconexiones de las redes neuronales que explicarían la capacidad de sujetos con enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer, para resistir a la manifestación clínica del deterioro cognitivo asociado a ellas y mantener un rendimiento normal (Satz, 1993; Satz, Morgenstern, Miller, Selnes, McArthur, Cohen, Wesch, Becker, Jacobson & D'Elia, 1993; Stern, Silva, Chaisson & Evans, 1996; Stern, 2002, 2003, 2009, 2011, 2013;  Stern, Zarahn, Hilton, Flynn, De La Paz & Rakitin, 2003; Barnett y Sahakian, 2008; Harris & Allegri, 2009). Sin embargo, la reserva cognitiva se considera una capacidad que también está presente en sujetos sanos y explicaría las diferencias interindividuales de cómo algunas personas logran procesar las tareas mejor que otras (Stern, 2009, 2011, 2013).

    En concreto, la investigación que se presenta pone en relación la capacidad de producir textos escritos sintácticamente complejos con la reserva cognitiva de los sujetos adultos que los producen. Por una parte, la complejidad sintáctica ha sido medida a través de la metodología huntiana (Hunt, 1965), que provee de índices numéricos, que han probado ser válidos y confiables para medir dicha complejidad. Por otra parte, en los últimos años se ha incorporado el uso de cuestionarios que intentan medir los factores que promueven la reserva cognitiva y objetivarla en un índice numérico. De esta manera, el estudio se propuso extrapolar el uso de un cuestionario para el índice de reserva cognitiva, creado en el ámbito neuropsicológico, y ponerlo en relación con índices de complejidad sintáctica de textos escritos. 

    En el área de la producción de textos escritos, existe una vertiente investigativa relacionada con el desarrollo de la madurez sintáctica, este último es un término acuñado por Hunt (1965). Aquella, es la habilidad lingüística de un sujeto para construir unidades oracionales complejas, las cuales se caracterizan por contener agrupaciones de ideas relacionadas e incrustadas entre sí por subordinación u otros constituyentes oracionales, que se evidencian en la complejidad sintáctica del producto texto de los sujetos (Hunt, 1965). El autor propone, valida y comprueba la eficacia de ciertos índices, para el idioma inglés, denominados índices primarios y secundarios. El supuesto básico en la teoría de Hunt (1965) es que el curso de la complejización sintáctica avanza desde una primera etapa de estructuras coordinadas, hacia otra donde se logra incrementar el uso subordinaciones, lo cual, según su autor, ocurre en la medida que los escolares avanzan en edad mental y cronológica. Por su parte, Véliz, Muñoz y Echeverría (1985) señalan que dicha habilidad no se detiene en la enseñanza media, siendo la longitud de las cláusulas uno de los aspectos diferenciadores entre el adulto diestro y el escolar. Véliz (1988) valida estos índices para el ámbito hispano, con lo cual desde su instauración hasta nuestros días el método huntiano cuenta con cinco décadas de estudios que avalan su eficacia y permiten señalarla como una corriente ampliamente en boga (Véliz et al., 1985; Véliz, Muñoz, Echeverría, Valencia, Ávila & Núñez, 1991; Véliz, 1988 1999; Rodríguez, 1991; Vásquez, 1991; Gutiérrez-Clellen & Hoffstetter,1994; Torres González, 1993, 1994, 1996, 1997a, 1997b; Espinet, 1996; Romo & Jiménez, 1997; Junco, 1999; López Morales, Samper & Hernández, 2003; Checa-García, 2005a, 2005b; Gutiérrez-Clellenz, Restrepo, & Simon, 2006; Gutierrez-Clellenz & Simon, 2007; Herrera-Lima & Martínez- Hernández, 2007; Bartolomé- Rodríguez, 2008; Manjón-Cabeza, 2010a, 2010b, 2012; Silva, 2010; Silva, Sánchez & Borzone, 2010; Delicia, 2011; Balboa, Crespo & Rivadeneira, 2012; Elías, Crespo & Góngora, 2012; Muse, Delicia, Fernández & Porporato, 2012, Muse & Delicia, 2013). Ahora bien, lo que se ha llamado madurez sintáctica, en este estudio, cuyos participantes son todos adultos escolarizados, se entenderá como la capacidad de producir textos sintácticamente complejos, para evidenciar la diferencia respecto de los estudios basados en escolares.

    Respecto del instrumento de medición de la reserva cognitiva, su diseño proviene de los supuestos derivados de la neuroplasticidad. Valenzuela y Sachdev (2006a, 2006b, 2007) y Gates y Valenzuela (2010), en base a sus estudios, señalan que la actividad mental promueve diversos mecanismos de neuroplasticidad, de forma que, aquellas personas que a lo largo de la vida mantienen altos niveles de actividad cognitiva, podrían reducir el deterioro cognitivo asociado a la edad o el riesgo de desarrollar demencias. En esta línea, los estudios tienden a confirman que, aún cuando el fenómeno plasticidad parece ser más significativo en la etapa de embriogénesis y durante los primeros años de vida,  ésta se mantiene en la edad adulta e, incluso, en la vejez (Sadurní, Rostán & Serrat, 2003; Villar, 2003, 2005; Villar & Pastor, 2003; Kramer, Bherer, Colcombe, Dong & Greenouth, 2004; Arias, Olivares & Drucker, 2007; Bustamante, 2007; Capdevila & García, 2007;Navarro, Calero, López, Torres, Calero & Gómez, 2008; OCDE, 2009; Bosch, 2010; Blakemore, 2012).

    La neuroplasticidad es un fenómeno de doble faz que se manifiesta a través de diversos mecanismos a nivel de los neurotransmisores, sinapsis y redes neuronales. Por ello, una parte del fenómeno corresponde a los efectos a nivel anatómico o de las estructuras que se desarrollan (neuronas, dendritas, axones o áreas corticales). Mientras que, la otra faz del fenómeno, corresponde a los efectos funcionales concomitantes a los cambios estructurales, relacionados con el tipo, cantidad y variación de la actividad neuronal cerebral. La primera manifestación se ha denominado reserva cerebral (RCb). La segunda, en tanto, que resulta  de suma relevancia para este estudio, es llamada  reserva cognitiva (RC). Ambas son unidades terminológicas, que desde hace una década, surgen en el ámbito neurológico. Por ello, siguiendo a Fernández-Silva, Cabré y Freixa (2012), son unidades léxicas que remiten a un concepto especializado, que adquieren un significado específico en el ámbito al que se asocian y son necesarias en la estructura conceptual de dicho ámbito epistémico.

    Las actividades que han probado ser factores de RC son: los años de estudio y las actividades de alta demanda intelectual laboral y de esparcimiento o tiempo libre, que impliquen aprendizajes, socialización, desafíos intelectuales, planificación de tareas, entre otras funciones (actividad física, aprendizaje de tecnología, actividad artística, participación en grupos sociales, entre otras). Ahora bien, la mayoría de los estudios de RC se centran en la tercera edad. Esta focalización etaria se explica porque el interés subyacente en el ámbito del cual surge, es la pesquisa precoz del deterioro cognitivo en los adultos mayores y de la Enfermedad de Alzheimer (EA)  (Scarmeas, Levy, Tang, Manly & Stern, 2001; Scarmeas, Zarahn, Anderson, Habeck, Hilton & Flynn, 2003; Stern, Habeck, Moeller, Scarmeas, Anderson, Hilton, Flynn, Sacheim & Heertum, 2005).

    Los intentos por operativizar las ganancias cognitivas y obtener un índice numérico, que reflejen la RC, son un aspecto no exento de controversias. Además, los instrumentos creados son escasos y de reciente data. Estos instrumentos de medición son cuestionarios, siendo cuatro los más difundidos, uno australiano y los otros europeos. El sustento que fundamenta los intentos de objetivar o  medir la RC es que aquellos sujetos que hayan ejecutado, a lo largo de su vida, en forma sistemática y frecuente aquellas actividades que han demostrado favorecer la activación de los recursos neurales o ganancias cognitivas, obtendrán mayores índices de RC (CRI), que aquellos sujetos que las hayan ejecutado poco o nada (Valenzuela & Scachdev, 2006a, 2006b, 2007; Valenzuela, 2008; Gates & Valenzuela, 2010; León, García & Roldán, 2011; Nucci, Mapelli & Mondini, 2011; Rami, Valls-Pedret, Bartrés-Faz, Caprile, Solé-Padullés, Castellví, Olives, Bosch, & Molinuevo, 2011). En este estudio se optó por el Cuestionario para el Índice de Reserva Cognitiva (Cognitive Reserve Index Questionnaire), CRIq, sigla en inglés que se ha mantenido, de Nucci, Mapelli y Mondini (2011).

    Esta investigación considera que el uso de estos instrumentos de RC podrían extrapolarse a otros ámbitos, con nuevos propósitos, lo cual permitiría obtener mediciones en sujetos de distintas poblaciones, con diversas realidades  y en diferentes rangos etarios.

    En concreto, la investigación que se expone propuso poner en relación los índices de RC con los de CS. Así, se requirió medir la capacidad de producir textos escritos sintácticamente complejos a través de los índices de la metodología huntiana y medir el índice de reserva cognitiva (RC) de sujetos adultos de tres rangos etarios (adultos jóvenes, adultos medios y adultos mayores), quienes produjeron los textos.  La madurez sintáctica, que se observa en la CS de los textos, se midió en el producto texto elaborado por dichos sujetos, a través de los índices huntianos. Los índices de RC (CRI), de quienes producen los textos, se midió a través del CRIq. De acuerdo con lo revisado, no se reportan otros estudios en esta línea, por ello, la presente es una investigación con alcance es exploratorio y correlacional, de enfoque cuantitativo y diseño no experimental o ex post facto.

    El objetivo del estudio fue determinar si existe relación entre los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos por sujetos adultos y los índices de reserva cognitiva de quienes los producen. Se hipotetiza que los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos producidos por los sujetos adultos del estudio aumenta cuando la reserva cognitiva de quienes los producen es mayor.  

    1.1 IDENTIFICACIÓN Y DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN

    En relación al desempeño sintáctico en la población de adultos mayores, predominan los estudios del procesamiento comprensivo, tanto en el extranjero (Kemper, 1987; Kemper. & Anagnopoulos,1989); Kemper, Kynette, Rash, O’ Brien & Sprott, 1989; Baum, 1991, Hupet, Chantraine & Nef, 1993; Kemper, Thompson & Marquis, 2001; Kemper & Summer, 2001; Davidson, Zacks & Ferreira, 2003; Kemmer, Coulson, de Ochoa & Kutas, 2004; Kemper, Herman & Liu, 2004; Kemper & Herman, 2006; Christos, 2011; Borella, Ghisletta & De Ribaupierre, 2011), como a nivel nacional (Véliz, 2004; Wittig, 2004; Riffo & Benoit, 2007; Arancibia, 2009; Véliz, Riffo & Vásquez, 2009; Véliz, Riffo & Arancibia, 2010;Badani, 2011; Badani, Osses & Riffo, 2011; Véliz, Riffo, Aguilar & Sáez, 2011).

    De acuerdo Jódar y Junqué (1994), Burke (1999), Burke y Barnes (2006), Burke y Shafto (2008), el uso de sistemas de naturaleza experimental, en laboratorio, utilizando ordenadores o midiendo tiempos de respuesta como variable, no son las condiciones ideales de investigación cuando se trata de personas de tercera edad, en quienes se acusan mermas de rendimiento, gran parte de las cuales, explican estos autores, posiblemente obedezcan a inhibiciones producto de estar en un ámbito artificial.

    Desde otra perspectiva, en el campo de los estudios del desarrollo ha primado el paradigma que sostiene que un sujeto, a medida que crece,  va lentamente desarrollando sus capacidades (lingüísticas, cognitivas, etc.) al abrigo de una cultura que lo nutre. Luego, en su edad adulta consolida  estas habilidades, para perderlas lentamente en la vejez. Esta visión es insuficiente en los tiempos actuales en los cuales la población humana envejece a pasos agigantados. Identificar la vejez con decadencia nos proyecta a un futuro de asistencialismo en el cual los adultos mayores solo serán una carga para una sociedad productiva cada vez más disminuida. En reacción a esta propuesta, surge entonces la visión del lifespan y que, sumada al concepto de reserva cognitiva, proponen que no hay un único modo de envejecer y que, además, el proceso puede ser intervenido y transformado favorablemente.

    Estas propuestas, sin embargo, necesitan que cada vez más de investigaciones empíricas las validen y las profundicen a nivel mundial. Asimismo, en el ámbito nacional, son perspectivas que deben instalarse como instancias que permitan investigar nuestra población y proponer –a partir de ello- nuevas mejoras para la vida del hombre en general, que le aseguren una vejez de calidad.

    Pareciera ser que no basta medir la RC sino también ponerla en relación con otros aspectos de las habilidades humanas. En este caso, resulta atractivo vincularla con la capacidad lingüística de producir textos sintácticamente complejos, que ha podido ser adecuadamente cuantificada. Este estudio se propuso investigar dicha capacidad en sujetos adultos, incluyendo al grupo de adultos mayores, y observar qué ocurre frente a una tarea más ecológica, es decir, sin considerar variables como el tiempo de respuesta. Con ello, se prefiere analizar, en términos de complejidad sintáctica, el producto textual que haya sido elaborado por los sujetos y determinar qué relación tiene con la reserva cognitiva de quienes los producen.  

    1.2 RELEVANCIA Y JUSTIFICACIÓN DE LA PROPUESTA

    La presente investigación espera ser un aporte en base a los siguientes aspectos:

    1) Una fase del estudio implicó adaptar y validar un test europeo para el índice de reserva cognitiva. Su validación puede ser útil no sólo en estudios lingüísticos sino, además, en otras disciplinas, tanto para investigación como para evaluación clínica.

    2) La medición del índice de reserva cognitiva, puede ser un primer paso, a nivel nacional, para disponer de antecedentes del perfil de este mecanismo en una muestra de adultos de la población.

    3) El estudio llevado a cabo incorpora un grupo adulto de la tercera edad que, en el ámbito de la lingüística, es un campo abierto en Chile por investigadores de la Universidad de Concepción (Véliz, 2004; Wittig, 2004; Riffo & Benoit, 2007; Véliz, Riffo & Vásquez, 2009; Véliz, Riffo & Arancibia, 2010; Badani, 2011; Badani, Osses & Riffo, 2011) y sobre el cual existe aún escasa información a nivel nacional. Por ello, esta investigación espera contribuir a engrosar los estudios en el área.

    4) Respecto al punto anterior, cabe señalar que Mónica Veliz y su equipo han trabajado, en tercera edad, predominantemente el procesamiento comprensivo del discurso escrito. En cambio, la investigación que se presenta, aborda la producción escrita de textos sintácticamente complejos de adultos jóvenes, medios y mayores. Por lo tanto, se aspira a que los datos obtenidos sean útiles para ampliar y/o complementar la visión del desempeño lingüístico en dicho rango etario.

    5) En la médula de este trabajo estuvo el afán de explorar si los índices de reserva cognitiva de sujetos adultos (jóvenes, medios y mayores), se vinculan con los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos de quienes los producen. En este caso, se considera que ello permitirá conocer de mejor manera el constructo de RC en su relación con lo lingüístico.  

    6) La impronta que subyace a la propuesta que se expone es el intento de comprender de manera más acabada el fenómeno de la variabilidad interindividual, apuntando a entender el envejecimiento como un largo y complejo proceso de cambios que comprende múltiples factores que lo influencian y lo determinan. En este sentido, el trabajo que se presenta es un esfuerzo por contribuir a transformar la concepción de cómo se desarrolla la vida humana.Lo anterior se puede resumir en los siguientes objetivos, variables e hipótesis de investigación. 

    1.3 OBJETIVOS, VARIABLES E HIPÓTESIS DEL ESTUDIO

    1.3.1 Objetivos

    Objetivo General

    Determinar si existe relación entre los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos por sujetos adultos y los índices de reserva cognitiva de quienes los producen.

    Objetivos Específicos

    1) Medir los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos producidos por adultos jóvenes, medios y mayores hablantes del español.

    2) Comparar los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos producidos por adultos jóvenes, medios y mayores hablantes del español.

    3) Medir los índices de reserva cognitiva de los adultos jóvenes, medios y mayores, que producen los textos escritos.

    4) Relacionar los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos por sujetos adultos con los índices de reserva cognitiva de quienes los producen.     

    1.3.2 Variables del Estudio

    Variable dependiente: Complejidad Sintáctica.

    Variable independiente: Reserva Cognitiva. 

    1.3.3 Hipótesis del Estudio

    Hpi: Los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos, producidos por los sujetos adultos del estudio, aumenta cuando la reserva cognitiva de quienes los producen es mayor.

    Hpa: Los índices de complejidad sintáctica de los textos escritos, producidos por los sujetos adultos del estudio, no aumenta cuando la reserva cognitiva de quienes los producen es mayor.

    En las páginas siguientes, se continuará con la exposición de la investigación llevada a cabo. La presentación de la misma se ha dividido en 3 Partes. La Parte I contiene el Capítulo I, que aquí concluye y el Capítulo II, donde se expone el Marco Teórico, que contempla los 5 apartados:

    a)      Envejecimiento

    b)       Sistema Nervioso y Neuroplasticidad

    c)      Reserva Cerebral (RCb) y Reserva Cognitiva (RC)

    d)     Complejidad Sintáctica

    e)      Lenguaje y Cognición.

    La Parte II contiene los Capítulos III y IV. En el primero de éstos se efectúa la descripción del estudio y se aborda el Marco Metodológico de la investigación. En el Capítulo IV, se presentan los resultados del estudio y su análisis.

    La Parte III incluye el Capítulo V y VI. El  Capítulo V está dedicado a la discusión de los resultados y, finalmente, en el Capítulo VI, se presentan las conclusiones y proyecciones de la investigación.

     

                                                CAPÍTULO II 

     

    M A R C O   T E Ó R I C O2.

    INTRODUCCIÓN

    En este apartado se abordarán los aspectos que fundamentan el trabajo que se presenta. Tres son las áreas medulares: el proceso de envejecimiento, la neuroplasticidad y la capacidad lingüística. Estos temas se expondrán en 5 apartados, que se especifican a continuación.

    El primer apartado está dedicado al proceso de envejecimiento. Se comenzará definiendo la problemática del envejecimiento poblacional y luego la individual. En esta última se detallan los efectos del proceso a nivel cognitivo. Finalmente, se exponen otros enfoques, denominados optimistas, dentro de los cuales está por el cual se optó en este estudio, la visión del ciclo vital o lifespan Esta corriente, someramente dicho, resalta las diferencias entre los seres humanos, concibe el proceso de desarrollo como un proceso complejo, donde además de lo biológico, inciden factores históricos, culturales y sociales. De tal modo que, la vida de un sujeto es producto de una sucesión de eventos (generacionales, históricos o individuales), donde un suceso actual es consecuencia de otro anterior. Por lo tanto, existirían tantas maneras de envejecer como individuos.

    En un segundo apartado se abordarán aspectos del sistema nervioso y la neuroplasticidad. Respecto de la neuroplasticidad, primero interesa enfatizar que esta capacidad proviene de la permanente adaptación del ser vivo al medio ambiente, lo cual justifica que, se inicie este apartado con el desarrollo filo y ontogenético del sistema nervioso. Con ello, se intenta dejar en evidencia la riqueza de interconexiones entre elementos, estructuras y sustancias químicas, que actúan en un proceso de adaptación continuo desde la formación del ser vivo. A continuación, se definirá en detalle la neuroplasticidad, que es una evidencia de dicho proceso de adaptación de los seres vivos. Ahora bien, en el ámbito neurológico, existen diferentes formas de aludir a este mecanismo: plasticidad, capacidad de aprendizaje, reserva cerebral, reserva cognitiva. Sin embargo, a pesar de que, en un sentido amplio, todas refieren a un mismo aspecto, en sentido estricto, corresponden a ámbitos diferentes, aunque concomitantes e interdependientes entre sí. Por ello, la exposición en este apartado se referirá a la neuroplasticidad, exponiendo en detalle a qué se refiere esta capacidad, sus mecanismos neurales, sinápticos y los efectos que la caracterizan a nivel cerebral.

    Un tercer apartado está dedicado a exponer las nociones que caracterizan la capacidad de ganancia estructural, denominada reserva cerebral, y su fenómeno concomitante e interdependiente, que corresponde a la optimización funcional de las redes neuronales, denominada reserva cognitiva. Se ha preferido utilizar un apartado específico para esta relevar esta última, dado que es un aspecto fundamental del estudio. En este caso, se detallarán los estudios de reserva cognitiva que han permitido su caracterización, definición y delimitación de las variables con las que se le asocia y constituyen los factores que la promueven. Los hallazgos de dichos estudios, presentan a la reserva cognitiva como un mecanismo fundamental del funcionamiento del sistema cognitivo, que permite al cerebro de algunos individuos mantener rendimientos satisfactorios, aún cuando existan enfermedades neurodegenerativas. Ello, ha motivado los intentos por operativizar en un índice numérico los factores que promueven dicho fenómeno (años de estudio y la ejecución, frecuente y sistemática, de cierto tipo de actividades laborales y de esparcimiento), para lo cual se han propuesto algunos instrumentos (cuestionarios o escalas), cuyo fin es lograr una estimación del nivel de reserva cognitiva de las personas, intentando objetivarla en un índice numérico. Antes de concluir el apartado, se detallará el instrumento que fue utilizado en esta investigación y cuya validación fue el propósito de la primera fase de estudio. Sin embargo, los pormenores de dicha validación se especificarán en el Capítulo III: El Estudio (3.3.3.2).

    Finalmente, el tercer tema, que refiere a la capacidad lingüística, se expondrá en dos apartados (cuarto y quinto apartado). Se dedicará el cuarto apartado a explicar la capacidad de las personas para producir textos escritos sintácticamente complejos. Primero, se hará una revisión del concepto de complejidad sintáctica. Luego, se revisan los intentos y enfoques para su medición. Seguidamente, se fundamenta el instrumento y método que avala el uso de los índices huntianos, a los cuales se recurrió en este estudio y, se finaliza esta primera parte, con la exposición de las investigaciones y hallazgos que validan su uso en el ámbito hispano. En el quinto y último apartado, se revisa el vínculo lenguaje y cognición. Se comienza dando cuenta de estudios de fines del S XIX e inicios del S XX, provenientes del ámbito europeo, que fueron reportes pioneros al respecto. Luego, se detalla el enfoque independentista de la sintaxis. A continuación, se presentan aportes de estudios de la neurología y las ciencias cognitivas, donde se define la cognición corpórea, concepción que asumió el estudio. Se concluye el apartado abordando, específicamente, los postulados de la lingüística cognitiva, que postulan al lenguaje como un fenómeno interrelacionado con las otras capacidades mentales.  

     

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